miércoles, 1 de noviembre de 2017

Trastorno afectivo estacional - como deshacerse de la tristeza del invierno y las celebraciones de fin de año

El trastorno afectivo estacional (SAD Seasonal Affective Disorder), también conocido como Winter Blues, es una forma cíclica de tristeza o depresión leve causada por los cambios en el ritmo circadiano. Estas variaciones se asocian a los cambios ambientales, aparecen a medida que se acerca el invierno y se reducen las horas de luz natural; la melatonina (hormona) y la serotonina (neurotransmisor vinculado al bienestar) se ven alteradas ya que están relacionadas directamente con la luz.



Muchas personas no funcionan igual durante el invierno, su entusiasmo y eficacia decaen. Es común escuchar frases como “odio la Navidad”, “el invierno me pone triste”, “no me gusta el frío”, “soy el Grinch”. No podemos perder de vista que además de la bioquímica, hay un tema emocional que hace que muchas personas relacionen el invierno y todo lo que implican las celebraciones de fin de año con la tristeza por la ausencia de sus seres queridos, situaciones difíciles, problemas económicos, duelos no resueltos acumulados y el final de un año más, estando más sensibles y melancólicos en estas épocas.



Aquí hay algunos síntomas que se relacionan con el SAD y que sin tratarse de una depresión clínica, surgen en mayor o menor medida en la época invernal. Considera que el trastorno afectivo estacional no les sucede a todas las personas y en el caso de estar presente, los síntomas son variables:

T  Sueño
T  Cansancio y/o fatiga
T  Más hambre (y aumento de peso)
T  Modificaciones emocionales físicas, mentales y cognitivas
T  Mal humor
T  Irritabilidad
T  Ansiedad
T  Mayor vulnerabilidad a infecciones
T  Problemas sociales
T  Estrés


¿Qué puedes hacer para combatir el trastorno afectivo estacional?

·          Pon un alto firme a los pensamientos negativos y dirige tus pensamientos de manera consciente a ideas, recuerdos y planes que te hagan sentir bien.
Es muy fácil caer en círculos viciosos de pensamientos fatalistas y tristes. El diálogo interno puede hacer que sientas que todo está mal… repetir en tu mente pensamientos desesperanzadores podría convencerte de que las cosas realmente van mal, de que tu vida es triste, de que no vales o eres malo en lo que haces. Las críticas a uno mismo son tan insistentes que es difícil dejar de escucharlas y podrías comenzar a creerlas. Al convencerte de ello, dejas de intentar, rindes menos, enfocas tu atención a todo lo malo y como consecuencia “compruebas” que tenías razón al pensar mal de ti o de tu vida.
La única forma de detener esa cadena de pensamientos es detectar cuando estás hablándote de una forma cruel y pesimista (aunque sea respecto a un asunto pequeño), parar en seco y en ese momento comenzar a ser amable contigo mismo: inmediatamente dite a ti mismo alguna afirmación consciente que hable sobre algo bueno sobre ti. Por ejemplo: “soy buena mamá, estoy haciendo un gran trabajo”, “soy una esposa considerada y paciente”, “soy bueno resolviendo situaciones difíciles”, “durante años he sido un buen amigo”, “en realidad me gusta mi trabajo y soy muy buena en lo que hago”. Concédete a ti mismo la amabilidad y el respeto que le darías a cualquiera de las personas que amas.

·          Asoléate
20 minutos al rayo del sol hará que tu organismo funcione mejor y que te sientas renovado y con más energía. No olvides usar protector solar.

·          Haz ejercicio todos los días
Caminar de 15 a 30 minutos al día puede tener un efecto poderoso en su estado de ánimo, durante el esfuerzo físico, se libera dopamina en el cerebro y eso provoca sentimientos de tranquilidad, felicidad y bienestar. Recuerda que el diálogo interno negativo puede hacerte sentir triste o desanimado, especialmente cuando hace frío, así que anímate a dar caminatas para conectarte con el mundo que te rodea. Puedes probar también hacer ejercicio en algún centro deportivo techado, yoga, natación, zumba o cualquier otro ejercicio que haga que tu corazón aumente su ritmo.


·          Medita
20 minutos diarios de meditación hará que mantengas el estrés y la ansiedad a raya. Dedicar tiempo exclusivo para ti, para encontrar la calma beneficia tu salud física, mental y emocional. Visita: 15 Consejos para meditar

·          Cuida lo que comes
La pasta, las salsas pesadas, los aderezos, el azúcar y los carbohidratos en general pueden ser muy tentadores en esta época del año. Intenta hacer una versión saludable y un poco más ligera mezclándolos con verduras y fibra. Prueba sopas calientes a base de caldo y reduce o evita la mantequilla, crema y quesos. Los granos integrales como la quinoa y la cebada pueden aligerar tus platillos y aún así ser deliciosos y reconfortantes. Mantén una buena variedad de frutas, vegetales y nueces en tu despensa como refrigerios. Combinar frutas, verduras y proteínas puede ayudar a combatir la tristeza invernal. La canela, el jengibre, el clavo y la nuez moscada son especias deliciosas y reconfortantes para esta época del año. También puedes tomar suplementos que contengan  Vitamina B1, Ácidos grasos omega-3 (aceite de pescado), Vitamina D y Probióticos.


·          Consiéntete y elige actividades reconfortantes
También está bien apapacharse un rato: ver películas, alguna serie cómica, tomar un chocolate caliente, acurrucarse en el sillón a leer, darse un baño de tina caliente  o tener una reunión frente al fuego de la chimenea.


·          Ríe
La risa es la mejor medicina.

·          Si vas a salir de vacaciones,  aunque sea por unos días, elige un lugar cálido  y soleado como una playa.



·          Toma tiempo cada día para agradecer las cosas buenas que tienes y eres.
Escribe de tu puño y letra diariamente un par de cosas y agradécelas.

·          Ayuda a otros
Dar y ayudar hace sentir alegría y satisfacción. Puedes enviar una tarjeta navideña, hacer una llamada para saludar a alguien, ayudar a alguna causa, ceder el paso, abrir una puerta, recomendar a alguien, etc. estas acciones podrían crear una reacción en cadena y contribuir a tener un mundo mejor.

·          Date un regalo diario
Busca alguna actividad que te transmita paz y placer, no importa lo que sea, al hacerlo debes sentirte dichoso y alegre. Puedes comprarte algo que habías pospuesto, visitar algún lugar para el que no te habías dado tiempo, leer, bailar, tomar tu bebida favorita, escuchar música, darte un baño caliente, escribir, etc. Algo solo para ti; sin sentir culpa por atenderte, por descansar o recargarte de energía. Ese tiempo personal te hará relajarte y sentirte renovado y amado por ti mismo. 


·          Rescata los recuerdos bonitos
Si te viene alguien a la mente, recuerda las cosas buenas… si hablas sobre lo que te sucedió a lo largo del año, cierra la conversación con lo que aprendiste, con lo que te gustó y lo que te hizo sentir alegre. Piensa en tus momentos, frases y personas favoritos. No te castigues por los errores pasados, transforma lo vivido en algo positivo, esfuérzate en encontrarlo, es sanador. 


·          Haz planes para el futuro.
Sal de la rutina, busca ideas emocionantes para iniciar el próximo año (u hoy mismo), elige un pasatiempo, aprende algo que te guste, planea un viaje familiar, alguna actividad o proyecto que te inspire.

·          Escucha tu música favorita
La música es un poderoso modulador del estado de ánimo. Elige algo que te ponga de buen humor y te conecte con buenos recuerdos, puedes buscar música nueva que te haga sentir alegre y suba tu energía.


·          Usa aromaterapia
El sentido del olfato está estrechamente ligado al bienestar emocional, la aromaterapia es un poderoso refuerzo del estado de ánimo. Agrega algunos olores a tu casa, puedes usar aceites esenciales directamente en el aire (con un difusor o mist), aplicarlos en tus muñecas, en la planta de los pies o en cualquier punto de pulso. Usa aceites esenciales de limón, naranja, mandarina, bergamota (cítricos) para subir tu energía; usa lavanda para encontrar la calma. Existen mezclas que ayudan a relajarse, a descansar, a conciliar el sueño y en general ayudan a mejorar el estado de ánimo.



¿Cómo se cuál de estos consejos funcionará para mí?
¡Buena pregunta!, empieza eligiendo los que más te llamen la atención y explora lo que generan en ti, así podrás ir definiendo lo que te levanta el ánimo, lo que te relaja y te hace sentir mejor. Se constante, no dejes pasar días enteros sin aplicar estos consejos.


Hagas lo que hagas, piensa que el invierno es temporal, pronto los días se harán más largos y cálidos… Si sientes que tus sentimientos de tristeza, cansancio y desánimo están fuera de lo aceptable y te impiden llevar a cabo tu vida de manera funcional y además esto se repite año con año al llegar esta estación, contáctame para trabajar juntos en lo que está sucediendo y encontrar una solución para que los meses de invierno no solo sean llevaderos, sino que sean placenteros y disfrutables para ti y quienes te rodean. 


miércoles, 18 de octubre de 2017

El amor monógamo

Hombres, mujeres, adolescentes... es necesario que profundicemos en esta reflexión que el día de ayer, publicó Mar en @sororidad.mx:

Ésta es una de las creencias o mitos entorno al amor romántico como se nos ha enseñado desde el patriarcado:

Qué el amor es monógamo. 

Me parece que de todos los mitos, éste puede resultar uno de los más difícil de deconstruír. Cuando se habla de que el amor es libre, de que los celos matan, y que son negativos, es probable que lo podamos deconstruír fácilmente hasta ahí: sí, el amor no debe ser posesivo, no es sano celar, vigilar, controlar al otrx, ni ser celadas, ni vigiladas ni controladas por el otrx. Hasta ahí, nos parece más fácil manejar. Y yo lo comprendo, pasé por esto y me quedé mucho tiempo ahí. Hasta que me di cuenta de que en ese nivel de deconstrucción todavía quedaba más por erradicar: si el amor sano no es posesivo, ¿por qué pretendo ser yo la única quien le guste, la única a quien ame y la única en su vida? Y viceversa (y más importante): ¿Por qué nada más debería amarlo a él, nada más debería gustarme él, nada más debería estar con él? Y me costó entenderlo porque yo era de pactos de fidelidad, super fiel y monógama.
Pero es que no puedo evitar notar que es contradictorio aceptar que el amor sano no debe ser posesivo pero solamente él debería inspirarme amor o deseo; entonces, de alguna manera sigue siendo posesivo sí o sí. Por eso, algunas feministas renunciamos a los pactos de fidelidad y tratamos de no fomentarlos.
El pacto de fidelidad comúnmente lo rompe el hombre. No digo que las mujeres no lo rompamos, pero realmente la educación patriarcal lo que dicta es que la mujer "se guarde" para un hombre, y por el contrario, el hombre "tenga muchas mujeres". Como si fuésemos un objeto, guardado o tomado de entre un montón de cosas. Mientras la pareja, para nosotras, se nos plantea como el ser único donde girar nuestra existencia.



Por esto, sí creo que una mujer esté dispuesta a ser fiel el resto de su vida y que lo logre con más facilidad, no digo que todas, pero sí hay mujer fiel. Hombres, tengo mis reservas, y no por experiencia propia, sino porque su educación social y sexual es distinta. Los habrá, pero no creo que sea lo común porque no es lo inculcado.
Por ello, la infidelidad está más juzgada en mujeres que en hombres. Y de ahí todos esos vídeos difamando a las "malas" mujeres que se atrevieron a hacer lo mismo que se les aplaude a los hombres y si no se les aplaude, al menos se les percibe con normalidad, sin el escarnio social. Un escándalo de la mujer que fue grabada "infraganti" o de la esposa golpeando a la amante, y no recuerdo uno del caso contrario. Habrá, pero no lo recuerdo, por algo no lo recuerdo. Quizás haya más del hombre peleando con el amante de ella pero vaya, ellos pelean a golpes por cualquier cosa, nosotras no, nosotras peleamos por ellos.



Dice Lagarde, que el hombre no está destinado para estar solo, siempre habrá un mujer dispuesta a estar con él.
Y me queda claro cuando no hay equivalente negativo para ellos de lo que implica para nosotras el estigma de la palabra: solterona. Llegada cierta edad ellos se vuelven "solterones" maduros e interesantes, y a vivir la mejor edad, la misma edad en que nosotras "nos quedamos a vestimos santos".
Pero bueno, retomando, la expectativa de que el pacto de fidelidad no se va a romper nunca es altísima; y lamento decirlo, pero eventualmente se va a romper, nos guste o no la idea, hay una alta probabilidad. Me dirán: mi pareja nunca, mi abuelo y mi abuela jamás, pero la realidad es que hay millones de casos en que sí se rompe y esto no lo podemos negar.


Todo lo que lleva de paso el amor romántico, posesivo, celoso, es violencia pero también la ruptura de este pacto lo es. Yo la reconozco como una de las violencias que pasa una mujer en pareja. Y al reconocerla como tal implica que estoy aceptando que debiera no romperse aunque estoy convencida de que el pacto no debería existir. Explico: creo que los únicos que deben decidir cómo llevar su relación son la pareja en cuestión, nadie más pacta con ellxs, quien pacta son ellxs, y quienes lo procuran o lo rompen son ellxs. Los demás, estamos demás.



Ahora, sí creo que el pacto de fidelidad no debería existir porque es un ambiente propicio para la violencia de género, sencillamente porque la educación patriarcal es desigual, no es la misma para ambos géneros o clases biológicas. Tenemos restricciones sexuales que los hombres no crecieron con ellas: debes ser virgen, si tienes muchas parejas sexuales eres una puta, si eres puta nadie te va a tomar en serio, te gusta el sexo porque no te quieres y te falta amor propio, tienes muchas parejas sexuales porque "no te das a respetar", luego te embarazas (sola) y eres una abandonada que anda buscando padre para el hijx " sacándole" dinero al padre irresponsable; y si abortas peor, eres satán. Entonces, mejor cásate bien, de blanco, sé fiel, pura, casta, inmaculada, buena madre y dedicada esposa... Pero él no recibió las mismas indicaciones patriarcales, recibió otras, que incluye: si es una puta no la tomes en serio, cásate con la virgen inmaculada que será la esposa fiel e ideal madre de tus hijxs. Tú puedes tener otras mujeres, pero son las "otras", tu esposa es la principal. Y ahí es cuando el patriarcado nos pone en disputa por un hombre. Él, feliz. Y nosotras peleando un amor romántico, posesivo, caldo de cultivo de violencia: las dos quedamos heridas, lastimadas, ignoradas, y él ahí nomás aprovechando la situación, eligiendo entre dos mujeres, seguramente, ambas maravillosas en condiciones más estables.



El hombre que no cae en esto, es el hombre deconstruído, o que ha crecido en una familia con otro esquema. Los habrá, sí, tu abuelo, tu padre, tu amigo y tu pareja, sí ok, pero no son la norma.

Entonces, nos enseñaron que el amor romántico es monógamo pero para él no tanto, no siempre, con cierto permiso implícito, y para nosotras no, para nosotras es a rajatabla, si no serás la peor mujer que merece toda desgracia. Y ahí nos tienes, tratando de rescatar un matrimonio o una relación que ya no es monógama, peleando por un espacio o un tiempo que ya no es exclusivo para nosotras como se nos había prometido, sin poder dejar la relación, sin tener sexo, sin cariño, soportando otras violencias, deterioradas, aferrándonos a algo que posiblemente ya concluyó, o en el mejor de los casos reparando los estragos que la fractura dejó, reconstruyendo las ruinas de la relación o de una misma y esto, duele.

El amor sano no tiene pacto de fidelidad. ¿Puede haber un amor sano con pacto? Yo creo que sí, siempre y cuando no se rompa sin someter a nadie pero son los mínimos, y sé que a eso le apostamos todas y que a esto nos aferramos. Pero mientras más nos aferremos más duele.
Por eso, sugiero que intentes deconstruirlo, es sugerencia.
Y me parece más fácil hacerlo rompiendo otro mito a la vez: el amor romántico no es para siempre, no es eterno. Y cuando logras apreciar que como llega se va, aprendes, o mejor dicho te enseñas a disfrutar tiempo de calidad más que de cantidad. No significa conformarse, significa no aferrarse, no atarse, aprender a soltar y sobretodo soltar definitivamente cuando es necesario, cuando hay violencia, cuando se deja de ser feliz. Implica también hacernos responsables de nuestras emociones, de nuestro cuidado, de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad, de nuestra reproducción, de nosotras mismas. Rompiendo mitos aprendes a elegir, no sólo a ser elegida, aprendes a respetar y a ser respetada por la libertad que te da estar fuera del esquema tradicional del amor cargadito de expectativas, de exigencias y de violencia. No dependes, no hay apegos y no hay rupturas dolorosas. No hay cabida para la violencia causada por del pacto de monogamia.



Ahora bien, es importante decir que el amor sin pactos no significa llenar vacíos con muchas personas, porque lo mismo resulta llenar el vacío con unx que con varixs. Y no se trata de un rollo moralista, se trata de llenarse una misma, solita primero, en abundancia de sí misma, llenar todos nuestros recovecos con una sana autoestima para poder compartir con quien elijas, en libertad.

Sé de personas que llevan un amor libre, sin pactos, no monogámicos, donde esa libertad ni siquiera los invita a buscar o a encontrarse con nadie más, pero si pasara no habría problema alguno; y son relaciones largas, aunque tienen claro que el amor no es para siempre, y así como se aman hoy, mañana unx de ellxs puede cambiar de parecer, sin la prometida violencia de la separación.
Es un tema difícil de explicar, y obviamente recomiendo a Coral Herrera quien hizo su tesis doctoral sobre el amor romántico.

También, me disculpo por escribir sólo sobre la relación heterosexual, porque éste es otro mito del amor romántico y sinceramente tengo nula capacidad de plantearlo de manera integrada. 
Por ultimo, por fin, ¿verdad? Ya, lo prometo. 😂 Son muchas las creencias que tenemos entorno al amor, y de pronto crees que ya llevas avanzado un buen tramo en tu deconstrucción y zaz, resulta que no del todo o no con él, y te das cuenta de alguna manera se te filtraron tantos años de lecciones bien aprendidas de cómo amar con una falsa libertad. Por eso, la deconstrucción es diaria. Duele pero duele menos que la violencia de género que se cultiva dentro del amor romántico.

Espero que hayan llegado hasta aquí 😂 y me den sus amables opiniones. 

Las amo no románticamente. 
Mar
#ElAmorRománticoMata

martes, 26 de septiembre de 2017

Terapeutas ayudando

Todos estamos tratando de ayudar y aportar algo para aliviar el dolor tan profundo que se ocasionó con el sismo del 19 de Septiembre. Los terapeutas y personas que nos dedicamos al apoyo y acompañamiento emocional no somos la excepción, sin embargo, no todos los profesionales de la salud emocional cuentan con un entrenamiento específico para la Intervención en Crisis. 

Comparto contigo algunas ideas básicas que me parece indispensable tomar en cuenta si vas a brindar ayuda personal, a grupos, empresas o en alguna comunidad como profesional de la salud emocional. Esta información también puede ser útil para brigadistas y cualquier otra persona que esté teniendo contacto con damnificados y personas que estén viviendo episodios de ansiedad:

·         Antes de ir a ayudar a algún grupo o comunidad, prepárate, investiga un poco sobre ideas prácticas para aplicar en el lugar, piensa lo que te gustaría comunicar o hacer sentir a las personas con quienes trabajarás y encuentra las palabras que lo expresen (pueden ser damnificados, brigadistas, voluntarios…), por ejemplo ¿En qué puedo ayudarte? / Quiero acompañarte / No estás solo / Lo siento. De ninguna manera vamos a decirle a la gente lo mal que está, ni lo mal que van a estar después (porque además no tiene que ser necesariamente así). No olvides que nuestro objetivo es aportar algo bueno.

·         El terapeuta tiene que salirse del caos (no ser parte del dolor, de la desesperación y del pesimismo, por lo menos en el momento de brindar ayuda) y desde ahí, ser comunicador y/o ayudar en la solución de la crisis, ayudar en lo emocional y en lo social. El terapeuta NO funciona si es parte del caos y de la tragedia.



·         Si sientes pánico o estás sintiendo síntomas de estrés y ansiedad (nadie está exento), toma tiempo, aléjate un momento para respirar, recuperarte y poder atender a alguien más. No atiendas a nadie si te estás sintiendo mal, si sientes que no estás en condiciones físicas o emocionales para hacerlo.

·         No compartas con los pacientes información sensacionalista, amarillista, noticias falsas, etc.

·         Por favor, si vas comunidades alejadas y de difícil acceso, lleva tus propios alimentos y bebidas dentro de lo posible o cómpralas en la tiendita de la misma comunidad (esto ayuda a reactivar la economía del lugar). Si se trabaja en una zona dañada donde dependen por el momento de la ayuda humanitaria y solamente vas a trabajar unas horas la comunidad, NO debes disponer de los alimentos calientes y bebidas donados destinados para damnificados y brigadistas que permanecen días enteros con trabajos físicos arduos. Si dispones de esa ayuda, estás formando parte del caos, te conviertes en un damnificado más y estás contribuyendo a la escasez de recursos. No sumes al problema, recuerda, eres voluntario, no turista del terremoto.



·         El trabajo con el paciente debe tener una intención. Por ejemplo: descubrir las causas del miedo y dar herramientas prácticas para manejarlo / Llevar al paciente a una zona segura o de control de acuerdo a su situación particular (no estar dando vueltas solamente en el problema sin llegar a nada).

·         Nuestros objetivos son: ayudarle a la persona (o a un grupo) a aceptar lo sucedido, a expresar sus sentimientos, facilitar la búsqueda de soluciones, ayudar a recuperar el nivel de funcionamiento que tenían antes del evento y prevenir la aparición de consecuencias negativas (por ejemplo: evitar que los síntomas de estrés se hagan crónicos).

·         Las intervenciones deben ser muy simples, muy sencillas para que sean efectivas.

·         Tienes que estar preparado para recibir historias y percepciones muy distintas entre sí alrededor de un mismo suceso y poder responder de manera adecuada ante cada una de ellas.

·         Prepárate porque se ven cosas fuertes, momentos duros y puede haber desgaste emocional, burn out... así que toma tiempo para entrar en calma y no te satures.

·         La intervención terapéutica debe proponer SIEMPRE una solución (de preferencia sencilla, práctica y factible, ya que con la mayoría de los pacientes no será posible hacer seguimiento). Ayudar a cerrar el tema del que están platicando también es importante, guíale para que sienta paz. Pregunta cosas como "¿En qué momento supiste que estabas a salvo?" "¿Cómo te diste cuenta qué estabas bien?" para ayudar a que la persona se quede con la parte tranquilizadora de los eventos, en lugar de la parte dolorosa o desesperante.



·         Para abrir conversación:  Preséntate y di cuál es tu función, cual es la razón por la que estás ahí. No uses palabras catastróficas que den un mensaje pesimista. Enfócate en lo que le está pasando en ese momento, en lo que está sintiendo AHORA  la persona, no en lo que pasó (sobre todo cuando ya han pasado muchos días o semanas después del evento y el problema actual podría ser algo distinto como la falta de apoyo o la invasión de sus espacios… en el momento en el que hablas con la persona, podría estar sucediendo algo que estuviera aumentando el impacto del evento y hay que atenderlo). Así puedes ayudar a lidiar con la situación actual, apoyar para afrontarla y aumentar la posibilidad de resolver y crecer.

·         NO pongas palabras en la boca del paciente, por ejemplo: “¿Estás sintiendo miedo, verdad?" "¿Seguro estás asustado?" … es mejor pedir que la persona ponga en sus propias palabras (describa) lo que está sintiendo,  para que tú puedas entender lo que verdaderamente necesita… muchas veces, lo que le sucede al paciente es de menor o mayor intensidad que lo que estamos imaginando, o tal vez es algo completamente diferente (sobre todo cuando se trabaja con personas de comunidades alejadas, cuyo estilo de vida y percepción de la vida es muy diferente al de una persona de ciudad). Como terapeuta puedes usar preguntas para descubrir lo que pasa, pero NO debes asumir lo que le está pasando al paciente, interrumpirle y terminar sus frases con suposiciones. De ninguna manera debes inculcarle a la otra persona tus propias creencias sobre tragedia, desastre, trauma, carencia, miedo, etc…. Cuida que no estés transfiriéndole tus propios miedos…. Por favor no sumes catástrofe a la percepción de la persona y a lo que te está contando con comentarios pesimistas, exagerados o incisivos.

·         Respeta en todo momento las creencias, usos, costumbres y decisiones del paciente, tienes que estar PARA ÉL / ELLA , no para "enseñarle" "educarle" o decirle todo lo que (según tu) está haciendo mal. Recuerda que proponemos posibilidades, no obligaciones ni damos órdenes.

·         No somos Dioses, ni héroes… no podemos resolver todo. Ser observadores y fluir con la información que nos da el paciente (sin querer resolver todo), nos da una posibilidad mayor de aportar algo realmente útil y práctico para esa persona.

·         No diagnostiques al paciente (sobre todo si solo has tenido con él /ella un solo contacto que además, ha durado solo unos minutos)… darle un término complicado al paciente sobre su condición, solo le etiqueta y limita sus posibilidades para sentirse bien, sentir esperanza y poder avanzar. La incomodidad, dificultad para dormir, falta de apetito, el miedo, los flashbacks, recuerdos, pesadillas, irritabilidad etc. en estos días, NO son Trastorno de Estrés Postraumático. Esos síntomas en conjunto, son un estado temporal de desorganización; son reacciones esperadas ante un evento como el terremoto. Si les decimos que es un problema o una enfermedad, además del momento que están pasando, les queda el mensaje de que están enfermos, de que tienen un problema, que hay algo mal con ellos o que están locos. No empeoremos la carga emocional por favor.

·         Nunca sientas lástima por tus pacientes, decirles “venimos a ayudarles porque están muy mal” genera un sentir pesimista, desesperanzador, victimista en las personas. Usar frases como: “Venimos a apoyar, a acompañar, a ver en que podemos ser útiles” - en lugar de decirles que venimos a salvarlos porque están perdidos – respeta el espacio y la individualidad de los pacientes y abre canales de confianza.

·         Por favor NO digas: “no pasa nada” (¡¡porque SI está pasando algo!!), “todo va a estar bien” (¡¡porque no sabemos cómo ni cuándo lo estará!!). Es mejor decir “cuentas conmigo”, “no estás solo”, “te escucho”….



·         La intervención en crisis, se trata de ayudar a los damnificados a conectarse (o mantenerse conectados) con la vida, a encontrarle un sentido a lo que está sucediendo, a ver más claramente las acciones que quieren / necesitan tomar a partir de ese momento (no decidir por ellos, no tratar de imponerles alguna idea o sentir, ni insistir en revivir la tragedia una y otra vez aunque ellos ya hayan cambiado de tema). El mensaje a transmitir es que se puede aprender, se puede crecer, es posible moverse y resignificar lo sucedido.


·         Considera que algunos síntomas generados por el terremoto, pueden estar agravados por experiencias anteriores (violencia, maltrato, abuso sexual, abuso psicológico ya sea en la infancia o adolescencia, una experiencia similar no resuelta como el terremoto del 85, violencia en pareja, un accidente, alguna catástrofe….) o situaciones en las que el paciente no ha trabajado ni resuelto y podrían estar “acumuladas” con la experiencia del sismo del 19 de Septiembre de este año. En una sola consulta no es posible resolverlos todos, necesitas guiar u orientar al paciente para saber como buscar ayuda o recursos que le permitan continuar con su proceso, necesitas ayudarle a estar preparado para saber qué hacer cuando los síntomas se presenten y hacerle saber que es parte normal y sana del proceso de elaboración del duelo para que sientan paz.

Auxiliar emocionalmente es una responsabilidad seria, prepárate para hacerlo de la mejor manera posible. Si requieres apoyo o capacitación, acércate conmigo y con mucho gusto te oriento y puedo resolver dudas sin ningún costo para ti.



Calmando la ansiedad - 10 herramientas

Es común que tras un evento de gran magnitud e impacto a nivel físico y emocional como lo ha sido el sismo del 19 de Septiembre, las personas hayan experimentado (y sigan haciéndolo) síntomas de ansiedad.

Las manifestaciones sintomatológicas de la ansiedad son muy variadas y pueden clasificarse en diferentes grupos:

Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual.



Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, temor a la muerte, a la locura, o al suicidio.

De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, expresión facial de asombro, duda o crispación, etc.

Intelectuales o cognitivos: Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.



Sociales: Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles conflictos, etc.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. (Fuente: Clínica de Ansiedad)

Me gustaría compartir contigo 10 herramientas para lidiar y resolver la ansiedad en estos momentos:

1. Practica la respiración profunda, pausada y consciente. Cuenta hasta 4 mientras el aire llena tus pulmones y cuenta hasta 4 mientras sacas el aire. Haz series de 3 respiraciones (en la última respiración retén el aire por 3 segundos antes de exhalar).


2. Habla sobre lo sucedido. No calles tu dolor. Expresa tus preocupaciones y miedos. Pinta, canta, baila, escribe… tu dolor.


3. Vuelve a tu rutina o crea una y apégate a ella; se disciplinado (necesitas sentir que hay áreas estables en tu vida).


4. Descansa (duerme cuando te sientas cansado), hidrátate, lleva una dieta adecuada y haz ejercicio (se constante, inclúyelo en tu rutina diaria). Trata bien a tu cuerpo para que se recupere pronto.



5. Prepara un protocolo de seguridad (identifica los puntos estratégicos protegidos en caso de emergencia, conversa con las personas que viven contigo sobre lo que hay que hacer y que pasos seguir en caso de emergencia).


6. Prepara y ten a la mano una maleta de emergencia.


7. Actualiza y ten en un lugar seguro la información de tus contactos de emergencia, así podrás localizar fácilmente a tus seres queridos y personas importantes.


8. Evita consumir drogas y abusar de sustancias que produzcan estados alterados de consciencia.


9. Abraza: hazlo durante 14 segundos, panza con panza, mientras respiras profundamente y de preferencia en silencio.



10. Medita diariamente; de ser posible una vez por la mañana y otra por la noche, antes de dormir. (sigue este link para ver mi lista: Meditaciones



Sentir ansiedad en estos momentos (y varias semanas después del sismo) es una manera de ajuste del cuerpo para procesar la amenaza percibida y mantenerse a salvo. No creas que hay algo mal en ti, acéptalo como parte de la resolución natural a una situación que se salió de control en su momento y ayuda a tu mente, cuerpo y emociones para no extender el proceso más tiempo del necesario con las herramientas mencionadas en este artículo.

Por supuesto, si consideras que tus reacciones son muy intensas, están fuera de control o se han extendido por más tiempo del razonable, pide ayuda, acude a un profesional de la salud emocional experto en el tema. Te dejo mis datos por si necesitas apoyo extra o decides iniciar proceso terapéutico: