miércoles, 15 de marzo de 2017

¿Estás entrando al juego?

A lo largo de la historia, las relaciones afectivas y sexuales han estado basadas en la desigualdad. La familia, los mitos alrededor del amor, los espacios educativos, los medios de comunicación, etc. han fomentado el desarrollo de este modelo basado en el poder y la desigualdad.

Las maniobras interpersonales (muy sutiles, casi invisibles) que realizan los varones para mantener, reafirmar, recuperar el dominio sobre las mujeres o para aprovecharse de dicho poder, son denominadas micromachismos y su objetivo es que las mujeres queden forzadas a una mayor disponibilidad hacia el varón. Estas maniobras pueden no parecer muy dañinas, incluso pueden resultar naturales en las interacciones, pero sus efectos son devastadores y son difíciles de detectar. Aquí hay algunos ejemplos de micromachismos en la pareja para reflexionar sobre la manera en que tu los vives y participas en ellos (como hombre o como mujer)… recuerda que detener este tipo sutil de violencia se puede lograr trabajando juntos, hombres y mujeres:

Ejemplos de micromachismos en las relaciones de pareja:

1. Que el hombre diga que “te ayuda” en casa. Aclaremos que él vive ahí y su responsabilidad en las tareas del hogar es del 50%, no es un invitado que si lo desea “ayuda” y si no, no. Él por igual ensucia trastes, ropa, pisos, baños, arruga ropa, etc… ¿estamos de acuerdo?



2. Que el hombre use el argumento de no saber cómo se hace o que no sirve para hacer algo en determinada actividad de casa (como lavar la ropa, planchar, lavar el escusado…) diciendo además, que tú lo haces mejor / que a ti te sale mejor y que él seguro haría un desastre (queriendo hacerte sentir que es considerado, agradecido y piensa en ti).



3. Que a pesar de que tanto tu como él trabajen fuera de casa, él invariablemente ponga la excusa de estar muy cansado para además hacer cosas de la casa o de los niños (tareas, baños, arrullos…). ¿Por qué pensará que para ti no representa un esfuerzo adicional o que te será más fácil hacer lo que él no tiene ganas? Probablemente tu tampoco has parado en todo el día o también vengas muriéndote de hambre, con sueño y con los pies adoloridos.



4. Que el hombre espere que le celebren por cuidar a los hijos media mañana o por preparar el desayuno un día … porque efectivamente, no es lo habitual.



5. Que, cuando expresas como te sientes en cuanto a su poca participación en las tareas de casa y le pides mayor compromiso de su parte, se enoje, te recuerde que él ayuda muchísimo porque en tu cumpleaños del 2013 cocinó café y hot cakes para el desayuno. Que por fin, tras las discusión, acepte “ayudar” más, pero vuelva a las andadas después de UNA SEMANA de recoger SU toalla del piso, poner SUS calcetines en el bote de la ropa sucia y llevar SU plato de la cena al fregadero (sin lavarlo si quiera).



6. Que se asuma que cuando el hombre está enfermo tú debes ocuparte de él (cosa que no está mal y que puedes hacer de manera genuina), pero cuando tú estás enferma, él huya, se ocupe en otra cosa de manera intencional o alegue que “no sabe qué hacer en estos casos” (¡vaya! Se trata de acercarte tus medicinas, de hacerte un té, de demostrarte su compañía y facilitarte el momento).



7. Que siempre seas tu quien se encarga de ir al super y comprar lo que se necesita en casa, incluidos productos que son exclusivamente para su uso personal como su desodorante en barra para caballeros, aroma “Hypnotic”, sus cigarros o sus cervezas, mientras que él se hace bolas y no quiere ir si un día le encargas un paquete de toallas femeninas o tampones. 



8. Que la carrera y desarrollo profesional del hombre tengan prioridad sobre los tuyos, asumiendo que tus horarios y actividades “pueden” adaptarse o que vas a renunciar a tu trabajo, a abandonar lo que has conseguido y tienes en tu lugar para mudarte a otra ciudad o país, solo por seguirlo a él.



9. Que el hombre interfiera constantemente en tu vida para cosas que se le han olvidado o ha postergado él y que son su responsabilidad: “¿has visto donde está la chamarra que me puse el sábado? / ¿sabes dónde dejé mi cartera? / ¿compraste mi desodorante?”



10. Que el hombre haga planes para divertirse o “desestresarse” sin preguntarte si puedes quedarte con los hijos en lo que él sale, mientras que tú sueles adaptarte a sus horarios y consultarlo para ver si vas a poder aceptar algún plan para salir. Que asuma que tienes la obligación de cubrirlo el 100% de las veces y  cuando le dices que podría haberte consultado o al menos preguntarte si ya tenías algo planeado, se ponga a la defensiva.



11. Que asuma que estar disponible para asistir a sus planes (sin consultarte si puedes o tienes ganas) es tu obligación.  Y que él se niegue a asistir a tus planes aunque le preguntes con anticipación.



12. Que los planes de diversión, vacaciones y fechas familiares los organices siempre tú. Eres tu quien busca hotel, reserva los boletos de avión, coordinas las salidas con sus horarios, eliges la función del cine para cuando él pueda y para la película que él no haya visto, organizas la fiesta de cumpleaños de los niños en las fechas que él pueda (aunque el niño haya cumplido años 3 semanas atrás)… pareciendo más que pareja, su asistente personal.




13. Que el hombre se sienta incómodo si tú ganas más dinero que él.




14. Que el hombre te invite a sus cenas de trabajo y con sus amigos, pero  rechace la invitación cuando tú le invitas para pasar tiempo con tus amigas porque seguramente hablarán “cosas de mujeres”. Y si decide ir, se comporta aburrido, se pega al celular y se encarga de dejar claro que lo obligaste a ir cuando no quería.



15. Que, en grupos grandes de amigos en común o reuniones familiares, se hagan grupos de “hombres y mujeres” porque ellos tienen que hablar de cosas importantes y asumen que las mujeres hablarán de “sus cosas” como detergentes, marcas de pañales, telenovelas o maquillaje.



16. Que el hombre se apropie de tus ideas, sugerencias, anécdotas y chistes, incluso minutos después de que tú hayas hecho el mismo comentario.




17. Que tengas que ocultar o hablar menos de tus logros y méritos para que el hombre no sienta amenazado su ego masculino.




18. Que el hombre se sienta con absoluta libertad para opinar sobre cómo te vistes, sobre como llevas el cabello, si te depilas o no, sobre tu maquillaje y de como le gustaría (A ÉL) que hicieras (diferente) todas esas cosas.




19. Que el sexo se rija solo por sus horarios: que sea a la hora que él quiere (aunque tú no tengas ganas y hayas dicho “no” varias veces), que él siga insistiendo y te presione… pero cuando tu tienes ganas y lo pides claramente, él diga “no” y se dé la vuelta.



20. Que llegue al orgasmo antes que tú y no se moleste en que tú termines.




21. Que, cuando el hombre está excitado, te “sorprenda” dolorosamente al estar dormida, penetrándote directamente sin preguntar si quieres o si estás lista (ya ni hablar de esforzarse por algo de juego previo).




22. Que el sexo oral para él, sea parte obligatoria de cada encuentro sexual, pero al momento de regresarte el favor se haga el desentendido o ponga pretextos.



23. Que el hombre te presione e insista con frases chantajistas como “hazlo por mí” o “¿qué no me amas?” cuando tú ya le has dicho que no disfrutas con determinada práctica sexual.




24. Que siempre seas tú la que te tengas que preocupar por tomar precauciones para no embarazarse o protegerse de alguna ITS (Infección de Transmisión Sexual) y si tu no le recuerdas que tiene que ponerse el condón, simplemente no lo hará. Que para él, la única opción “lógica” para no embarazarse es que tu tomes pastillas anticonceptivas, te inyectes anticonceptivos o uses un DIU (Dispositivo Intrauterino).



25. Que el hombre asuma que tu finalidad en la relación es casarte y tener hijos porque eres mujer. Y que huya constantemente en el ámbito emocional, porque cree que tarde o temprano tu querrás “atraparlo” (como si fuera un videojuego).




El abordaje de la violencia masculina no puede centrarse solo en sus formas extremas, sino que debe incluir los micromachismos que como se muestra en los ejemplos, son formas de violencia y abuso cotidianos. Esta manera de relacionarse, genera muchísimo sufrimiento, relaciones defensivo-agresivas y  una notoria disparidad en el poder, lo que se opone al desarrollo y empoderamiento de las personas. Haz lo que está en tus manos para sanar tu relación de pareja y llevarla a otro nivel.

Para conocer más ejemplos de micromachismos en diferentes ámbitos visita: 


Para conocer más sobre lo que son los micromachismos visita:

miércoles, 8 de marzo de 2017

Hoy desperté en paro

Hoy desperté en paro. Decidí dejar de hacer lo que siempre hago con la consciencia de que gracias a las palabras, las acciones y las vidas de otras mujeres a lo largo de la historia, hoy yo puedo hacer una huelga económica, de trabajo doméstico y de cuidados. Gracias a su lucha (a pesar de que algunas fueron asesinadas por ese motivo), yo pude ir a la universidad y continúo estudiando, elijo a mis gobernantes, puedo viajar, conducir un coche, puedo trabajar por mi cuenta, puedo elegir mi ropa, mi pareja, mi forma de vida. También gracias a ellas, sé que aún falta mucho por hacer, todos los días vivo sabiendo que tengo menos derechos, experimento discriminación, situaciones injustas en el trabajo, en mis círculos sociales, en mi propia casa y me enfrento a burlas y tentativas de abusos, así que este año decidí quedarme menos callada.

Nunca había compartido la manera en que yo vivo el machismo de manera personal, pero este 8 de Marzo lo considero necesario porque ayer alguien trató de evidenciar como exageración mis comentarios en cuanto a la violencia, y hoy mi teléfono y redes sociales están llenas de felicitaciones como estas:

  
 

 

 

 

 

 


Bueno, también recibí videos que refuerzan nuestra "misión" de lavar, planchar, tener hijos y cuidarlos, de aceptar TODO de los maridos, hubo alguien que dijo: “Felicidades viejas”, alguien más me habló de la manera en que los hombres sufren violencia y estoy de acuerdo que es un tema que hay que atender, pero HOY se trata de denunciar la violencia machista, la misoginia, la disparidad salarial, la desigualdad en las esferas políticas y sociales, la criminalización de la libertad de las mujeres (intelectual, sexual, temporal, corporal…). Así que cualquier argumento que se quiera usar para felicitarnos por “lindas”, para responsabilizarnos a NOSOTRAS de la violencia que sufrimos o para opacar o quitarle importancia a nuestras denuncias el día de hoy, sale sobrando.

Comprendo que las felicitaciones son bien intencionadas, se que no es por mala onda y entiendo que lo hacen porque así nos enseñaron: el día de la Independencia gritamos “viva México” y el resto del año hablamos pestes de nuestro país, tranzamos y agandallamos. El día de la madre hasta las lágrimas se nos salen, la adoramos, la queremos consentir y el resto del año queremos que nos atienda y nos resuelva. En Navidad todo es amor y paz y el resto del año discriminamos, atacamos, traicionamos, peleamos, etc. Aún así, NO QUIERO FELICITACIONES POR SER MUJER, que yo entienda de donde viene, no quiere decir que esté de acuerdo.



Necesito compartirles mi situación personal para que no crean que el machismo y la misoginia no existen, que es una exageración o que solo suceden en ciertos países lejanos, en algunas clases sociales o que ya no pasa en el s. XXI.  Sé que es muy difícil dimensionarlo estando del otro lado.... para nosotras es difícil explicar con credibilidad la situación y transmitir lo que implica porque la mayoría de los hombres nunca han estado ahí y en cuanto escuchan alguno de estos argumentos o la palabra “feminismo” se ponen a la defensiva y se niegan a escuchar para entender. Te pido que leas con la apertura suficiente para dimensionar lo que voy a decirte, sin juicios, sin explicaciones, sin “peros”.

A mí, Amparo Bandera me ha sucedido esto:

·          Una de las empresas más importantes de Puebla, me negó un trabajo por estar embarazada (de hecho antes de contratar, exigen una prueba de embarazo)
·          No me dieron un ascenso que me correspondía y merecía, solo por ser mujer, en cambio, se lo dieron a alguien que no había demostrado poder con el puesto pero era hombre.
·          A los 18 años, me ofrecieron un puesto de trabajo con la única condición de ser bonita, arreglarme bien y ser complaciente.
·          Mi jefe y dueño de la empresa donde trabajaba, me acosó sexualmente (terminé sin trabajo por poner un alto y de paso me llevé varios reclamos y agresiones de su parte).
·          Me han llamado “puta” así nada más.
·          Me han inventado embarazos y abortos que nunca tuve.
·          Han difundido (hombres y mujeres) chismes sobre relaciones sexuales que supuestamente tuve con personas con quienes nunca he cruzado palabra.
·          Tuve una pareja que me dijo que yo me dedicara a “lavar y a planchar”.
·          Alguien más me dijo que si no estuviera gorda, sería muy guapa.
·          Algunos dudaron sobre quién era el padre de uno de mis hijos.
·          Me han transmitido ITS (infecciones de transmisión sexual) estando en una relación de pareja donde el acuerdo era la exclusividad sexual.
·          He sentido miedo al pasar caminando en la calle, a plena luz del día, junto a un grupo de hombres que me dicen cosas horribles y dan pasos hacia mí, simulando acercarse para tocarme o abrazarme.
·          Me han tocado las nalgas, el pecho y otras partes del cuerpo sin mi consentimiento en lugares públicos. También sin mi consentimiento me han “robado” un beso.
·          Me han jaloneado y empujado por decir “no” o por no hacer lo que un hombre me pedía.
·          Me han pagado 50% menos de sueldo que al hombre que ocupaba el mismo puesto antes que yo.
·          Han ignorado mis propuestas en juntas de trabajo y luego se las han adjudicado como “buenas ideas” a un hombre.
·          Me han hecho sentir que me hacen el favor de darme trabajo; que no soy capaz de conseguir algo por lo que se y por quien soy o que no debo meterme en ciertos asuntos porque “no son para mujeres”.
·          Me han dicho que no debo vestirme, maquillarme, reírme o peinarme como lo hago.
·          Me “prohibieron” seguir siendo amiga o salir con algunos amigos por celos.
·          Sintieron lástima por mí por tener 25 años de edad y no haberme casado.
·          Un maestro me dijo que estudiara una carrera “MMC” (mientras me caso).
·          Un socio (hombre) decidió que yo no debería recibir sueldo a pesar de trabajar en la misma medida que él…

Esos son algunos ejemplos que recuerdo en este momento para compartirles de primera mano (por supuesto, hay más), de verdad, la violencia no está tan lejana de nuestras vidas. Además hay millones de mujeres en México y en otros países, de diferentes edades (desde niñas hasta la tercera edad) y de diversas clases sociales que en este momento también están siendo víctimas de discriminación, violencia, abuso e  injusticia en diferentes intensidades, las están insultando, haciendo a un lado, golpeando, violando y matando por el hecho de ser mujeres. Lo peor es que quienes ejercen estos tipos de violencia, en su mayoría son personas en quienes ellas deberían confiar y con quienes deberían sentirse seguras. ¿Cómo podríamos frivolizar el asunto a una felicitación por ser bellas y buena onda?



Sé que no todos los hombres son violentos y no en los mismos grados, pero sí creo que hay una manera distinta de demostrarnos que esto les importa, que están con nosotras y que están dispuestos a hacer algo para transformarlo. En lugar de justificarse diciendo que no todos son iguales (eso ya lo sabemos) y ponerse a la defensiva ante nuestras denuncias de violencia, es solidario hacernos saber que han decidido informarse, leer, preguntar, escuchar y revisar cada palabra y acción que ejecutan para ir extrayendo la agresión y la discriminación de sus círculos sociales, de sus chats de whatsapp, de sus familias, de sus pláticas entre hombres, de la publicidad que consumen y de sus lugares de trabajo. Las mujeres queremos que los hombres (y las mujeres)  importantes en nuestras vidas se tomen el tiempo de reflexionar y hacer un cambio. Aquí propongo unos ejemplos como alternativa para demostrar apoyo, responsabilidad y respeto:

  

 

  

  


En lugar de "felicidades" puedes decir "estoy contigo"

Hay muchos otros mensajes y cadenas en redes sociales que también podrían NO desvirtuar la conmemoración. Un ejemplo:

"Me dijeron:
No te pongas ese vestido tan corto.
Y después violaron a una mujer cuando llevaba sus vaqueros favoritos.

Me dijeron:
No te quedes hasta muy tarde.
Después arrancaron la ropa y tocaron los pechos de una chica a plena luz del día en unas fiestas populares.

Me dijeron:
No viajes sola por la noche.
Y después violaron y mataron de día a dos mujeres, cuando descubrían el mundo, acompañadas la una de la otra.

Me dijeron:
No cojas el transporte público por la noche.
Luego manosearon a una chica en el metro, sin que nadie hiciera nada, de camino a la universidad.

Me dijeron:
Pídele a algún amigo que te acompañe a casa.
Y luego señalaron y llamaron calientapollas a una chica cuando lo hizo.

Me dijeron:
No sonrías a extraños.
Y luego gritaron borde, puta y quiéntecreesqueeres a una mujer por pasar de largo.

Me dijeron:
No bebas mucho.
Y después pusieron droga a una chica en su bebida.

Me dijeron:
Ten siempre el teléfono a mano.
Y luego una mujer recibió en ese mismo teléfono un vídeo de todas las cosas que le habían hecho la noche anterior.

Me dijeron:
No te vayas con desconocidos.
Y luego una mujer fue violada por un amigo. Una pareja. O un familiar.

Me dijeron:
Denuncia.
Y después le preguntaron qué llevaba puesto, cuánto bebió y por qué se fue con él.

Me dijeron. Me dijeron. Me dijeron.
Ten cuidado, ten cuidado, ten cuidado.
Lo tuve. Lo tengo. Lo tendré.
Hice todo lo que me dijeron.
Ahora explícame qué es lo que hice mal.

Estoy de acuerdo: no todos los hombres sois así.
Pero entiéndelo tú.
A todas las mujeres nos pasa. A todas nosotras.
A mi madre. A mí. A mi hija. A mi amiga. Y a mi compañera de trabajo.
A tu madre. A tu esposa. A tu hija.
A todas las mujeres.
¿Lo empiezas a entender?

No me digas a mí lo que tengo que hacer.
Díselo a ellos.
Enséñales consentimiento.
Enséñales que NO significa NO.
Enséñales respeto.
Enséñales que las mujeres no somos un juguete, ni un objeto, ni una propiedad.
Enséñales a ser responsables.
Enséñales a no violar.

A veces me pregunto si nos odiáis.
A veces me pregunto por qué nos odiáis.
De forma lógica. De forma emocional. Diciendo. Preguntando. Rogando.
Lo hemos intentado todo.

Ya no sé qué más decirte.
Ya no sé cómo explicarlo.
Ya no sé cómo pedirlo.
Qué coño queda por hacer.
No queda nada.
Excepto dolor.
Y rabia."

Vitika Roy


Si quieres seguir reflexionando sobre la manera en que podrías estar participando en la violencia diaria hacia las mujeres (como hombre y como mujer) visita:

#AMiTambiénMeHaPasado :



8 de Marzo, las mujeres paramos:





Y recuerda que hombres y mujeres juntos podemos hacer lo correcto para que las cosas cambien.